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lunes, 27 de junio de 2011

DESPERTAR


¡Despertar! Es un mandato. Jesús utilizó varias parábolas para advertirnos de la tendencia del ser humano a dormirse o conformarse. Despertar es un grito desesperado de alarma, un aviso ante un suceso inminente. Pero, ¿de qué tenemos que despertar?

La ley Anti sectas francesa levantó cierta polémica hace algunos años. Con ella se limitaba la expansión y predicación de los movimientos religiosos, con la intención de proteger a los ciudadanos, especialmente a los jóvenes de los peligros de las sectas. Un hecho loable sin duda, pero que utilizado indiscriminadamente puede limitar y prohibir la enseñanza religiosa incluso de padres a hijos. Hace unas semanas nos enterábamos que el conservador Nicolás Sarkozy prohibía el rezo en la calle, la intención última de la ordenanza era cerrar las calles al culto musulmán, pero sin darse cuenta las demás confesiones estaban cercenando su libertad. Puede haber conciertos, marchas de todo tipo y condición, pero rezar, no por favor.

Francia es el modelo en el que se reflejan muchos de los países europeos y el patrón por antonomasia de los gobiernos “progresistas” españoles, pero, ¿Cuál es la otra alternativa? Los gobiernos conservadores españoles suelen favorecer el rezo en las calles, pero no en un plano de igualdad, dando preferencia a la Iglesia Católica. Un concejal del Ayuntamiento de Madrid hace unos años me decía en mi propia cara que no nos iba a dar permiso para ir al parque, porque las cosas religiosas se hacían dentro de los templos. Cuando le puse el ejemplo de las procesiones que el mismo preside, comentó que eso era un asunto cultural. Cuando le dije que lo nuestro también, contestó: ¿No se irán a comparar ustedes con la Iglesia Católica? Naturalmente que no, le dije. Lo hace la Constitución Española.

Mientras Europa toma un barco hacia la secularización total de la sociedad, en España muchos hacen los deberes, imitando a nuestros socios europeos. Los primeros de la clase son los miembros de la Generalitat de Cataluña. La ley 16/2009 garantiza la libertad de culto e incluso dice fomentar el desarrollo del mismo, pero hay dos puntos muy oscuros en su articulado. El primero es que a los locales para culto se les pide una licencia específica municipal, que no aparece en otros lugares de reuniones públicas como asociaciones. Por otro lado, el alcalde puede cerrar o abrir lugares de culto según su criterio. El Consejo Evangélico de Cataluña aplaudió la medida y la FEREDE denunció el peligro que podía haber al poner en manos de alcaldes, la apertura o cierre de locales de culto. Resultado. Hay concejales de Lleida, como la señora Marta Camps, que compara el cierre de templos evangélicos con el de prostíbulos y salas de fiesta. El caso no es único, hay más de veinte iglesias en Cataluña cerradas por disposiciones municipales. Imaginamos que el Consejo Evangélico de Cataluña está apoyando jurídicamente a dichas iglesias. Esperamos que en la conmemoración del 30 aniversario de la consejería alguien le comentara algo a la Presidenta del Parlamento de Cataluña, Núria de Gispert, o al del Director General de Asuntos Religiosos, Xavier Puigdollers, aunque tuviera que saltarse el protocolo.

Imaginamos que todos estos asuntos se presentarán ante la Comisión Asesora de Libertad Religiosa[i]. En una ponencia pronunciada por Silvia Grau de hace tres años ya se hablaba de lo obsoleta que estaba la comisión, tres años después no parece haber cambios a la vista.

El Consejo Evangélico de la Comunidad de Madrid se unía a una manifestación organizada por COMIMA y la Alianza Evangélica Española; y un grupo amplio de pastores de las Asambleas de Dios. Una actuación loable, pero vuelvo a lanzar la pregunta del Manifiesto a los Protestantes Españoles. ¿Se puede hacer más? ¿Qué están haciendo otros consejos evangélicos antes los atropellos de la administración local o autonómica? ¿Para cuándo una acuerdo con la Federación Nacional de Municipios y Provincias? ¿Por qué los profesores de enseñanza religiosa evangélica tienen menos prioridad en el cobro de sus salarios que los de enseñanza religiosa? ¿Qué sucede con los capellanes del ejército? ¿Por qué en los funerales de Estado siguen siendo católicos? En definitiva, ¿Quién le pone el cascabel al gato? El actual gobierno no lo va a hacer, ya que ha metido en un cajón el proyecto de ley de Libertad Religiosa, pero el que viene seguirá favoreciendo a la religión mayoritaria o eso se prevé.

Tal vez, algún representante de dichos consejos podría informar sobre lo que se está consiguiendo a nivel autonómico, más allá de que nos permitan la entrada reglada a hospitales, cosa que se hacía con anterioridad. También cuales son las líneas de actuación de los próximos años. ¿Para cuándo cultos evangélicos en las televisiones autonómicas, muchas de las cuales pone misas de Navidad, Semana Santa, etc? Etc.

El acuerdo marco para capellanes de hospitales es positivo, pero los sacerdotes católicos ejercen este servicio con una dotación económica, además de un sueldo mensual de unos 465 € y los que se dedican a pleno tiempo casi 1000 euros. La solución una vez más es que nadie recibiera nada, pero si los católicos lo reciben, lo deben recibir todas las minorías. Lo que no es de recibo es que el consejero de Sanidad Javier Fernández Lasquetty dice que no hay dinero para el servicio. Pero lo más increíble es que eso se vea como un gran logro anunciado por bombo y platillo por Rafael Rodríguez-Ponga, responsable de relaciones institucionales del PP. Definiendo al gobierno de Esperanza Aguirre como: “Significa el reconocimiento de los derechos de las personas que profesan su fe en virtud de su propia libertad individual y que quieren ejercerla en los momentos decisivos de la vida”. La Comunidad de Madrid da a la Iglesia Católica cifras astronómicas en diferentes conceptos[ii].

El Consejo Evangélico de Madrid logró evitar el cierre de varias iglesias durante el 2010, pero sin duda se puede hacer mucho más. Aunque aplaudo estas actuaciones y espero que tengan más efectividad durante el 2011. La mayoría de consejos de otras comunidades no están haciendo nada o muy poco.

También vemos algunos avances como la creación por parte de la FEREDE del Observatorio de Situaciones de Discriminación por Motivos Religiosos, para denunciar estas injusticias. Esperemos que la implantación de los Consejos Evangélicos termine con la impunidad de algunos políticos y los privilegios centenarios de algunas confesiones.

¿Para cuando una reunión con otras minorías religiosas, con el fin de abrir un frente común para reivindicar nuestros derechos?

¡Despertar! Es necesario que tomemos conciencia de los retos a los que nos enfrentamos. El permanecer callados ante la discriminación, la injusticia o la desigualdad no nos ayudará. Todos los partidos sin excepción permanecen indiferentes ante las desigualdades en materia religiosa y algunos favorecen descaradamente a la mayoritaria.

Las instituciones evangélicas, especialmente las interdenominacionales, deben mover y promover la libertad de conciencia y culto. Intentar integrar al mayor número de iglesias y servir de intermediarios con las autoridades, pero es deber de cada creyente el luchar por su libertad de expresar libremente su fe, convertirse en un modelo ético que glorifique al Dios en el que cree y beneficie a su prójimo. Unidos podemos más. Si las instituciones evangélicas se sienten solas ante estos hechos, pidamos, animemos y exijamos una intervención más rápida y contundente, con nuestra voz individual. Si no actuamos, cada vez se realizarán leyes más restrictivas para la práctica religiosa y la expresión pública de la fe. Despertemos. Es el momento de llevar las Buenas Nuevas a España.

Mario Escobar


[i] Una comisión presidida por el Director General de Asuntos Religiosos (DGAR), cuyos vocales son representantes de diferentes ministerios (unos ocho), nueve representantes de las confesiones, otro nueve elegidos por el DGAR

[ii] Las subvenciones de Comunidades Autónomas y entidades locales a organizaciones y asociaciones ligadas a la iglesia católica, en algunos casos muy radicales e integristas, puede superar un montante de más de 100 millones de euros anuales en el conjunto del Estado. (A modo de ejemplo: la Comunidad de Madrid ha adjudicado en 2009 a diversas organizaciones la mayoría religiosas y antiabortistas 477.000 euros para actividades de “salud pública y atender colectivos de especial riesgo” – Ver el País-Madrid: 10 febrero 2010)

martes, 14 de junio de 2011

MANIFIESTO A LOS PROTESTANTES ESPAÑOLES


INTRODUCCIÓN.

Este manifiesto no pretende herir la sensibilidad de nadie ni crear la falsa sensación de que no se está haciendo nada en las áreas señaladas. Su intención es despertar la conciencia de los evangélicos, fomentar su unidad y pedir a las autoridades un cambio en su política religiosa, social y de tratamiento a las minorías. Reconocemos la labor de algunas instituciones que luchan en este sentido, aunque también defendemos que hay mucho que hacer y queremos contribuir a ello abriendo un debate profundo sobre la cuestión

MANIFIESTO.

Los protestantes españoles llevamos demasiado tiempo pidiendo por favor las cosas ante una sociedad indiferente y unos gobiernos que miran para otro lado cuando las elecciones terminan. Hace uno años, un político le comentó a un líder evangélico que nuestro problema es que éramos demasiado normales y parecíamos invisibles. Esas mismas palabras las he escuchado muchas veces en boca de evangélicos, que temerosos de sufrir discriminación o ser identificados con un protestantismo foráneo han tomado el camino de la “normalización”. Ese camino, ya lo he visto muchas veces, lleva poco a poco a la deserción de las iglesias y la paradoja anti bíblica de “cristianos sin iglesias”.

En los últimos años, varios evangélicos ilustres han dejado de asistir a sus iglesias, alegando no sentirse representados. Mientras los más preparados se escapan por la ventana de la “normalización”, algunos de los más fanáticos, en muchos casos apoyados por teologías tan extravagantes como falsas, ocupan los huecos que no estamos sabiendo cubrir.

Los intentos de hacer algo conjunto, interdenominacional y relevante siempre tiene que pasar por el dinero y coordinación de organizaciones extranjeras, como si nosotros no fuéramos capaces de hacer algo por nosotros mismos. Hemos crecido hasta convertirnos en la minoría religiosa más grande del país, pero mientras las iglesias se llenaban solas, por la oleada de inmigrantes, algunos pastores se han dedicado a hacer un brindis al sol, dejando que sus cuentas bancarias engorden y se exalte cada vez más al hombre y menos al mensaje relevante de la Cruz.

El materialismo ha llenado las iglesias, convirtiendo a muchos creyentes en meros acumuladores de cosas materiales, muy lejos del ejemplo evangélico de austeridad y generosidad con el prójimo.

Las denominaciones, más grandes que nunca, cada vez apoyan menos ministerios interdenominacionales, triplicando o cuadriplicando ministerios para estudiantes, obras sociales, ministerio juveniles o de cualquier otro ámbito.

Las organizaciones interdenominacionales, en muchos casos gobernadas por unos pocos, buscan el apoyo de todos, pero en muchas ocasiones se convierten en feudos privados de denominaciones o personas.

Naturalmente hay miles de evangélicos dedicando su vida a los más necesitados, dando su tiempo y dinero a obras absolutamente honorables, pero la gran división en la que vivimos no nos ayuda mucho.

España se encuentra en un punto de inflexión. La sociedad comienza a amotinarse en contra de decisiones injustas, arbitrarias y discriminatorias, pero nosotros permanecemos callados, encerrados en nuestro pequeño gueto. Un gueto que nos fabricaron otros, pero en el que nos sentimos felices y seguros.

Cada año centenares de jóvenes desertan de nuestras iglesias asfixiados por un ambiente cargado, en el que no encuentran su lugar y en el que normalmente no se habla de las cosas que les importan. Faltando formas y maneras de integrarles en la dinámica de la iglesia.

Somos ignorados en los libros de Historia. Cuando las asociaciones de Memoria Histórica se quejan del trato que se da en la colección de biografías de la Real Academia de la Historia, verdadera cueva de mentes cavernosas, nosotros permanecemos callados.

Los consejos evangélicos, creados con un interés administrativo, no representan a la mayoría, pero tampoco les importa mucho. Nuestro edifico administrativo se sustenta de subvenciones y dentro de poco, la mayor parte de las organizaciones evangélicas no podrán subsistir sin la ayuda del Estado.

Las conferencias de evangelización se convierten en grandes asambleas de personas que llevan años sin evangelizar y en muchos casos no conocen la realidad de la sociedad que pretenden alcanzar.

Un pueblo cristiano adormecido, mal gobernado, que no está aportando casi nada al mundo cultural, al mundo social, al mundo político, no puede ser luz y sal.

Ante la indiferencia general propongo en éste manifiesto de diez puntos claves para convertirnos en este lustro en una minoría relevante, que traspase el techo del 10% y transforme este país en una nación más próxima a Dios.

1. La creación de un documento marco en el que se pongan de manifiesto todas las injusticias y discriminaciones que sufren las minorías religiosas. Pedir una ley religiosa en la que se sienten todos los grupos religiosos a negociar y no la impongan un grupo de políticos. Terminado con varios siglos de discriminación, intolerancia y doble rasero. Proponer manifestaciones y desobediencia civil ante cualquier ley impositiva en esta materia.

2. Crear una plataforma compuesta por protestantes de diferentes áreas profesionales (sociólogo, historiadores, filósofos, líderes) que hagan un estudio serio de nuestra realidad sociológica, de nuestra influencia social y nuestra capacidad de movilización.

3. Transformar a los Consejos Evangélicos en verdaderos focos de cultura, convirtiéndose en directores de la oferta cultural y no en mero instrumento de apoyo económico a las iglesias.

4. Promover una visión más amplia en las denominaciones. Llegando a un acuerdo amplio en diferentes ámbitos como: la evangelización, para coordinar esfuerzos y producir un crecimiento equilibrado; La obra social; la unificación de los títulos teológicos; acuerdos interdenominacionales para el reconocimiento de credenciales, etc. Gracias al estudio sociológico, la evangelización debe estar enfocada a los grupos sociales más impermeables.

5. Fomentar a través de los Consejos Evangélicos, los Consejos Urbanos. Dichos consejos tendrían el cometido de coordinar las iglesias urbanas, fomentando la fraternidad entre pastores, iglesias y la consecución de proyectos comunes.

6. Exigir a las administraciones autonómicas espacios en las televisiones públicas, para mostrar nuestras ceremonias y cultos, como se hace con la Iglesia Católica. Crear un comité de defensa de la fe evangélica que denuncie abusos y disponga acciones legales ante las discriminaciones en este ámbito.

7. Exponer claramente las doctrinas cristianas mediante un folleto. Crear en las comunidades autónomas un mecanismo de acogida a creyentes llegados de otras partes del mundo, para informarles de las iglesias que aceptan los principios básicos de la fe cristiana, en marcados en la Confesión de Fe aceptada por la mayoría de las iglesias.

8. Limitar los mandatos a cargos en organismos públicos a 8 años, tener en cuenta en estos cargos la experiencia profesional de los demandantes o las personas propuestas. Crear una señal de excelencia a las organizaciones que cumplan unos mínimos requisitos, que garantice a donantes transparencia y buena gestión.

9. Organizar marchas anuales para la defensa de los derechos de las minorías religiosas y contra la discriminación.

10. Crear comisiones de intervención en casos de emergencia. Frente a leyes que atenten contra la dignidad de las personas, sus integridad física o sus derechos básicos. Comisiones que puedan convocar actos, manifestaciones o concentraciones antes poderes públicos o privados que atenten contra tales derechos.

La propuesta es abierta, puede completarse o mejorarse, pero al menos es un marco de intervención. Depende de todos que las cosas cambien y permanezcan igual, dejando que nos lleve la inercia, el Estado o cualquier circunstancia social adversa o beneficiosa. Jesús nos anunció que el mundo creerá en nosotros cuando tengas amor (unidad) los unos con los otros.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Historia Protestantismo en América Latina I


Una breve historia de la predicación cristiana en el Nuevo Mundo

Introducción General
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La conquista y evangelización católica de América constituyen dos de los hechos más singulares de la cultura occidental y de la historia de la humanidad. Los errores y aciertos de esta conquista, tuvieron su génesis en los primeros decenios de la colonización. La evangelización católica de América fue lenta y desigual, quedando grandes masas de población sin evangelizar o evangelizadas de manera superficial. En cambio hace poco más de una década el conocido sociólogo norteamericano David Stoll se hacía la pregunta: ¿se está volviendo protestante América Latina? En la actualidad se calcula que los protestantes son ya el 16 % de la población de Hispanoamérica. En países como Guatemala o El Salvador el número asciende al 20 %.
Latinoamérica es el resultado de una serie de transformaciones sociales, políticas y culturales. El protestantismo, como movimiento religioso minoritario, influyó en mayor o menor medida en la formación de esa realidad, pero su espectacular crecimiento en los últimos treinta años, le consolida como una fuerza a tomar en cuenta en el futuro próximo de la mayor parte de los países latinoamericanos.
Un cambio tan rápido y general ha producido un gran número de tensiones. Queremos acercarnos brevemente a la mayor transformación religiosa del siglo XX y, con toda probabilidad, del siglo XXI.

El futuro del protestantismo en América Latina


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Prudencio Damboriena opinaba en su libro "El protestantismo en América Latina" del año 1962 que el protestantismo era un movimiento en rápido crecimiento en América Latina, aunque también hace referencia a las divisiones y la falta de misioneros en las zonas de mayoría indígena. Varios de las citas dadas por Damboriena son bastante pesimistas, ya que ninguna veía en el momento que los evangélicos dejaran de ser minoría en América Latina, pero los datos actuales en países como Brasil, Nicaragua, Chile o Guatemala, pueden echar a bajo estas opiniones. Tal vez por ello Damboriena afirma que al ritmo de crecimiento de los años 60, para finales del siglo XX habría en América Latina más protestantes que los que hubo en Europa un siglo después de la Reforma Protestante.
Juan Kessler en su libro "500 años de evangelización en América Latina" publicado en 1992 afirmaba que veía un frenazo el crecimiento debido a la deserción, pero que en la mayoría de los países de Centro América se llegaría a un 30 % de la población.

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Jean Pierre Bastian en su libro "Protestantismos y modernidad latinoamericana" publicado en 1994 hace un análisis crítico, ya que no ve positivamente el enfoque de los protestantes en la sociedad y no piensa que sean una fuerza regeneradora, sino más bien, una fuerza reaccionaria y teórica.
La percepción de David Stoll es más negativa como defiende en su libro"¿Se está volviendo protestante América Latina?", En él afirma que los evangélicos se dedican a la conservación en todo menos en el ámbito religioso, mostrando sus dudas en un cambio significativo en la cultura, política o economía.
David Martín en su libro "Lenguas de fuego" afirma que el protestantismo Latinoamericano en la actualidad es totalmente independiente de las misiones extranjeras. Por otro lado Martín coloca el movimiento misionero en América Latina dentro de disidencia religiosa de los siglos diecisiete y dieciocho. Según Martín el rechazo a la sociedad monolítica dejada por los españoles empujó a muchos hacia el protestantismo.
Las teorías de los expertos son muy variadas, tal vez los fenómenos religiosos sean difíciles de explicar, dado que muchos son los factores que los producen, incluidas las propias experiencias religiosas.
La problemática religiosa no es fácil de explicar ni entender. Muchos son los factores que deben confluir para que un cambio religioso se produzca, pero muchas veces, dándose todos ellos el cambio no llega.
La verdad es que la Iglesia Católica en la inmensa mayoría de sus reflexiones, habla de su propia culpa en los cambios religiosos. En los documentos del Sínodo 16 de noviembre al 12 de diciembre del 1997 los obispos de América se confiesa de la falta medios humanos de la Iglesia Católica y de la nueva importancia de los laicos. En el documento de la Comisión Doctrinal de la Conferencia Episcopal de México titulado El Compromiso Pastoral de la Iglesia frente a las sectas y nuevos movimientos religiosos, también se reconoce la falta de instrucción religiosa de los fieles católicos y la carencia de sacerdotes, aunque se vuelva a aludir al complot internacional. El propio Papa en sus discursos y cartas pastorales como la dirigida el 23 de marzo del 2001 a miembros de la Pontificia Comisión para América Latina comenta, que la presencia de evangelizadores católicos frena el crecimiento de las sectas.
Damboriena comenta en su libro: "Ante todo, hay que tomar en cuenta el ardor proselitista mostrado por las iglesias. El protestantismo apenas lleva siglo y medio de trabajo misionero, pero en este periodo su entusiasmo por atraer al mundo a la causa de la Reforma no ha conocido límites... La fuerza de una ideología no debe medirse únicamente por la ocupación territorial, si no por la vitalidad y recursos que dispone, por la solidez de la ideología opuesta a la que se quiere sobre poner y por la confusión que pueda crear en las masas. Desde varios de estos aspectos las ventajas del protestantismo en Sudamérica son indudables.. Al ritmo actual, antes de finales de siglo (XX) la América Latina podrá contar con más seguidores de los que poseía Europa un siglo después de la aparición histórica del protestantismo." Damboriena vaticinaba en el año 62 un fuerte crecimiento del protestantismo. Aunque sin imaginar el crecimiento actual.
También hemos visto que la tradición del protestantismo latinoamericano hecha sus raíces en el siglo XIX, que es una realidad compleja que no puede despacharse como una simple manipulación extranjera, ya que el pastorado es en su mayoría autóctono y en especial el pentecostalismo se ha adaptado asombrosamente a la cultura latina.
Las relaciones directas entre extrema derecha y protestantismo tampoco puede afirmarse, dado que como hemos visto, el protestantismo colaboró con regímenes como la Nicaragua Sandinista o la Cuba de la revolución, los grupos indígenas guatemaltecos y a favor de la implantación de la democracia en el Continente.
Tampoco se puede acusar en la actualidad al protestantismo de indiferente a los problemas sociales y a la política, ya que en países como Brasil, Guatemala, El Salvador, Argentina, Bolivia y otros muchos, los evangélicos tienen una amplia red social y representantes políticos en los parlamentos.
Carlos Alberto Montaner en su columna en la revista digital FirmasPress, comenta como Estuardo Zapeta, profesor de sociología de la Universidad Francisco Marroquín e indígena de origen, al hablarle de los indígenas mayas cachiqueles dice: "Comienza a ser muy notable la diferencia de los niveles de prosperidad entre los indígenas mayas Cachiqueles vinculados al protestantismo y los que permanecen en el ámbito de la fe católica. ¿Por qué? Porque la estricta ética de los evangélicos, donde se prohíbe la bebida y el adulterio, tiene dos consecuencias económicas inmediatas: aumenta considerablemente la capacidad de ahorro de los abstemios- el alcohol es un problema serio entre los indígenas-, y el núcleo familiar tiende a mantenerse unido. Como por otra parte, para los evangélicos el control de la natalidad por medios artificiales no representa obstáculos de carácter moral, esas familias tienden a ser menores. Si a estos aspectos se le suma el hecho de que las iglesias funcionan, además, como círculos de apoyo mutuo, es fácil de comprender que el que participa en ellas puede beneficiarse grandemente... Pero hay más: la sobriedad, el apego a las leyes y el temor de Dios que caracteriza a muchos de los conversos del protestantismo... no ha pasado inadvertida para los empresarios y empleadores. De donde surge la extraordinaria paradoja de que en muchas empresas cuyos dueños son católicos prefieren a empleados evangélicos...".
En la revista digital Política y Pensamiento, en una entrevista a José Ignacio García Hamilton, autor del famoso libro "El autoritarismo hispanoamericano y la improductividad" comenta: "...De la parte en donde afirmo que los católicos somos menos aptos para la democracia y el desarrollo económico que los protestantes, sigo pensando exactamente igual...El protestantismo no tiene Papa, un cura o un sacerdote que diga cuales son las normas de conducta, se tiene que hacer responsable, esta más sólo, más aislado, pero las normas que él crea están muy íntimamente unidas. En cambio, los católicos, cuando violamos una norma que pone el sacerdote o el Papa, sigue siendo una norma que nos viene de fuera...".
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Estos dos autores, sudamericanos y católicos, explican por sí mismos la valoración del protestantismo en América Latina. Naturalmente hay otras opiniones más críticas como las de Bastian que dice: "...los protestantismos populares y los pentecostalismos actuales, en constante expansión, al parecer han asimilado la cultura política y religiosa de la represión...De protestatarios, los protestantismos latinoamericanos pasaron a ser fundamentalmente atestatarios, siendo en cierta forma la expresión religiosa del desgarramiento del hombre latinoamericano frente a una modernidad impuesta pero no asumida...".
Bastian identifica el protestantismo progresista de los cincuenta y sesenta, con el protestantismo bueno, pero ve en el actual protestantismo "una simple expresión religiosa popular". Tal vez detrás de esa lucha del hombre latinoamericano contra la modernidad esté el grito de un pueblo mal gobernado, que ve en lo profundo del hombre una corrupción moral que necesita una respuesta urgente.

Bibliografía.
Arana, Pedro. Latinoamérica y el evangelio. Andamio, Barcelona, 1992.
Atienza, Jorge. Victoria sobre la corrupción, Certeza, Buenos Aires, 1998.
Barrientos, Alberto. Sociología y fe cristiana, IINDEF, San José, 1993.
Bastian, Jean-Pierre. Protestantismo y modernidad latinoamericana, Fondo de Cultura Económica, México DF, 1994.
Cordero, Lourdes. Cristianismo, política y poder, Lámpara, La Paz, 1997.
Damboriena, Prudencio. El protestantismo en América Latina. Tomo I y II, OIIS, Madrid, 1962.
Gómez, Jorge I. El Crecimiento y la deserción en la Iglesia Evangélica costarricense, INDEF, San José, 1996.
Johnstone, Patrick. Operación Mundo, CLC, Santafé de Bogota, 1993.
Kessler, Juan. 500 años de evangelización en América Latina, IINDEF, San José de Costa Rica, 1992.
Padilla, René. De la marginación al compromiso. FTL, Quito, 1991.
Stoll, David ¿Se está volviendo protestante América Latina?
Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Orbis, Barcelona, 1985.
Ynfante, Jesús. Opus Dei. Grijalbo, Barcelona, 1996.